El Wyndham Garden Berlin Mitte, ubicado en un edificio histórico de los años 20, ofrece habitaciones espaciosas y Wi-Fi gratuito en todas sus instalaciones. Este hotel cuenta con 164 habitaciones y se encuentra a solo 10 minutos a pie de la estación de tren Gesundbrunnen.
Desde la estación Gesundbrunnen, los huéspedes pueden llegar a la plaza Alexanderplatz o a la Puerta de Brandeburgo en aproximadamente 20 minutos. El hotel también dispone de aparcamiento privado en el lugar, con cargo adicional, que facilita el acceso a las principales atracciones de la ciudad.
Las habitaciones del Wyndham Garden Berlin Mitte presentan un estilo clásico o moderno y están equipadas con televisores de pantalla plana y canales vía satélite. Cuentan con paredes insonorizadas, zonas de estar con sofás o sofás cama, escritorios para trabajar, relojes despertadores, cajas fuertes, armarios o roperos, almohadas sin plumas, toallas y ropa de cama. Los baños privados incluyen artículos de aseo gratuitos como jabón corporal y champú, además disponen de bañeras o duchas y secadores de pelo. Algunas habitaciones ofrecen vistas al patio interior, hay cunas disponibles bajo petición.
Los huéspedes pueden disfrutar del restaurante Uhrwerk que sirve un desayuno buffet abundante así como del bar que ofrece bebidas y aperitivos en su terraza acristalada. Entre las instalaciones adicionales se encuentran un gimnasio, terminal gratuita para internet en recepción, servicios de conserjería incluyendo custodia de equipaje y asistencia para tours, limpieza diaria así como servicios de lavandería y planchado. El hotel proporciona cobertura Wi-Fi en todas sus áreas junto con opciones accesibles para aparcamiento y ascensores para acceder a las plantas superiores.
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Habitaciones: 164Consulta las opiniones de otros huéspedes sobre Wyndham Garden Berlin Mitte
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Habitaciones amplias con techos altos y camas cómodas, el lavabo estaba dentro del dormitorio. Los baños estaban limpios y en buen estado. El personal fue amable y ayudó con los cambios de habitación, la recepción resultó muy acogedora. El desayuno cambiaba cada día y gustó bastante, aunque las obras fuera ensuciaban un poco la zona, no se oía ruido desde dentro. El edificio tenía un encanto histórico industrial, con ventanas que se podían abrir. Había parking propio pagando extra y el transporte público quedaba cerca para ir andando.